Oda a la Libertad
A lo largo de los años han existido grandes cambios en la sociedad producto de fuertes movilizaciones sociales, movilizaciones sociales que levantan su voz en contra de los abusos y en favor de los más explotados, como los movimientos afroamericanos en Estados Unidos, la Revolución Francesa y hasta las revoluciones rusas. Normalmente estas revoluciones tienen el carácter de transformar el aparato social, cultural, político y económico del país en cual suceden, pero no siempre es así.
Existe una diferencia enorme entre gobiernos anti-hegemónicos y gobiernos revolucionarios, los primeros son gobiernos de un nuevo corte político contrario a los tradicionalistas europeos y yankee (véase el caso de Irán, Corean del Norte, Venezuela, China y Cuba). En el segundo grupo se encuentran proto-gobiernos producto de revueltas sociales y militares, normalmente este tipo de gobierno se dan en los primeros pasos de un cambio profundo en la sociedad (véase el caso de la Comuna de París, los primeros años de la Revolución Francesa, las Batallas de Independencia latinoamericanas, y las guerrillas africanas independentistas, por ejemplo).
Actualmente no existe (o tal vez yo desconozca) un gobierno revolucionario y anti hegemónico a su vez, solamente gobiernos antihegemónicos; gobiernos que pretenden establecer un nuevo orden mundial para desplazar a las potencias consagradas, despertando una posible confrontación bélica en el futuro. En este panorama tenemos a Rusia, China, Corea del Norte, Irán, India y Venezuela, en el primer grupo beligerante; en el segundo grupo tenemos a Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Suiza, Dinamarca y Noruega.
Según mi criterio, un gobierno revolucionario y antihegemónico debe cumplir con unas exigencias actualizadas para que sea tomado como tal, y son las siguientes: a) debe poner en el centro de su gestión el bienestar y la felicidad de sus ciudadanos, proporcionándoles calidad de vida y libertades; b) también deben equilibrar el desnivel Capital - valor humano, creando condiciones laborales óptimas donde se respeten los derechos laborales y sindicales; c) el medio ambiente debe ser una tarea mancomunada para preservarlo, cuidarlo, y crear condiciones esenciales para preservación de las especies y a su vez disminuir el impacto ecológico negativo del consumismo humano en el medio ambiente; d) los poderes deben tener plena autonomía para evitar tiranías, corrupción y tráficos de influencias. Para mí, estas serían algunas de las características de un gobierno revolucionario
Como se puede notar, existen muchas diferencias entre los gobiernos antihegemónicos, cada uno con sus particularidades. Tenemos a un gobierno con un corte religioso fundamentalista, que es el de Irán; un gobierno bastante hermético con cuestiones democráticas, el de Corea del Norte; otro gobierno, que es el ruso, con un corte socialista bastante llamativo; y por último, los gobiernos de Cuba y Venezuela que representan lo más atrasados en materia económica y tecnológica, sobre todo Venezuela.
En esta situación tenemos gobiernos con distintos rasgos políticos pero con un objetivo común: la lucha contra el dominio tradicional de las potencias europeas y Estados Unidos (nótese que no es una lucha contra el capitalismo).
Sí estos gobiernos fueran anticapitalistas y antiimperialistas, China no tendría sus tentáculos de poder en las regiones de Bután, Nepal y toda esa zona del lejano Oriente; igualmente Rusia, tiene todos sus tentáculos de poder bajo el pretexto de ayudas económicas a países como Venezuela (país donde es dueño de su petróleo), Argentina y Cuba, lo que está ante nuestros ojos es una nueva forma de capitalista disfrazado de anticapitalismo y socialismo.
Panorama actual
EXISTE la necesidad de dejar atrás viejos dogmas inútiles que no han servido sino para llevar al poder a personajes tiránicos y despóticos que han profundizado las dolencias de las sociedades en donde gobiernan, creando hambrunas, persecusiones, corrupción y cuanta desgracia el lenguaje pueda identificar.
Es menester que desde lo más hondo de la sociedad surjan movimientos realmente revolucionarios y organizados para administrar el Estado temporalmente y después que hayan creado las condiciones idóneas, ese mismo Estado se extinguirá porque no habrá necesidad de el, pues el verdadero poder estará en las bases de la sociedad.
Todo movimiento revolucionario debe tener una visión totalmente anti-estatal y autogestionadora, siendo los individuos organizados los fieles protagonistas de su destino, sin comisarios, sin gobernadores, sin intermediarios que solo ocasionan malestar y descontento por su forma de proceder, pues creen que por el simple hecho de ser ¨fulano de tal¨ ya tienen derecho de ver por encima del hombro. Eso debe desaparecer.
Los primeros actos mancomunados de estos movimientos autogestionadores y revolucionarios deben ser de tipo local, municipal, comunal; ir municipio por municipio controlando los sitios de poder hasta abarcar el Estado completo (Estado Miranda por ejemplo). Cuando digo ¨sitios de poder¨ me refiero exclusivamente a comandancias policiales o militares, puestos de alcabalas, prefecturas, casas de la cultura, edificies gubernamentales, sedes de partidos políticos y edificio de la Alcaldía(ese es uno de los botines principales).
Para continuar, también es necesario crear un nuevo partido u organización anarquista que toque las fibras de la sociedad venezolana para provocar el despertar que durante años hemos estado esperando, como quien espera la lluvia para dar comienzo al crecimiento de sus frutos. Es la hora del renacer en Venezuela y eso nada ni nadie lo evitará mientras hayan ciudadanos con sus ideas políticas y sociales claras, sin marasmos ideológicos ni políticos que los atrasen.
Desde esta trinchera hago un llamamiento a grupos revolucionarios: músicos, intelectuales, poetas, exmilitares, doctores, estudiantes, trabajadores, amas de casa; toda persona sin distingo de sexo o clase que sea útil para transformar la realidad de nuestro país; abogados, maestros, etc. Es la hora de una nueva organización social para la libertad y la vida, es la hora de una nueva forma de anarquismo progresista.



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